martes, 11 de agosto de 2009

Ni el cine ni la literatura barata pudieron destruirla

La Gioconda fue atacada por una turista rusa

El célebre retrato realizado por Leonardo da Vinci sufrió la semana pasada un nuevo ataque. Una mujer le arrojó una taza de té en un día de gran afluencia de público en el Museo del Louvre. Pero el cuadro, exhibido detrás de un cristal blindado, no sufrió daño alguno.

El retrato más famoso realizado por Leonardo da Vinci, La Gioconda, salió indemne de un ataque vandálico de una turista que lanzó una taza de té contra la pintura, que está protegida por un cristal blindado, informó hoy el Museo de Louvre.

El incidente tuvo lugar el pasado día 2 de agosto, en el que el museo registraba una gran afluencia de público como suele ser habitual en los primeros domingos de cada mes, cuando la entrada a los monumentos de París es gratuita.

Por motivos desconocidos, una turista rusa lanzó contra el cuadro una taza de té de porcelana que había introducido en el lugar oculta en su bolso de mano, explicó un portavoz del Louvre.

"Las medidas de seguridad funcionaron perfectamente y el cuadro no sufrió ningún daño", precisó.

La Gioconda, emblema del museo más grande de París, goza de un sistema particular de vigilancia, incluida una urna de cristal blindado que le protege incluso de disparos con armas de fuego, indicó el portavoz.

Gracias al sistema de cámaras de vigilancia instaladas en la sala del retrato también conocido popularmente como Mona Lisa, la turista fue identificada y arrestada en pocos minutos, pese a la gran afluencia de público que se encontraba en la sala.

No es la primera vez que La Gioconda, visitada el año pasado por 8,5 millones de turistas, sufre el ataque de vándalos, aunque desde el Louvre aseguran que hacía muchos años que no se registraba un incidente de este tipo con la enigmática obra que Leonardo da Vinci pintó entre 1503 y 1506.

El cuadro ha sido robado varias veces, la última en 1911 cuando un italiano se la llevó a su país y fue finalmente localizada en Florencia dos años después. El cerebreo intelectual de ese robo habría sido un argentino, episodio que fue ficcionalizado por el escritor Martín Caparrós en su novela Valfierno.

El Louvre registró el último acto de vandalismo en 1998, cuando una estatua de Séneca fue deteriorada por un visitante.

Más reciente es el ataque que sufrió en 2008 el cuadro Le pont d'Argenteuil, de Claude Monet, desgarrado por un joven que se coló por la noche en el Museo d'Orsay.

Fuente: EFE

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