jueves, 17 de septiembre de 2009

Una sombra ya pronto serás

A 10 años de la masacre de Ramallo habló uno de los condenados

Hubo muertes dudosas y extraños despliegues durante el hecho. Uno de los condenados, Norberto Céspedes, dijo que ese robo era el primero de una serie y recordó que con lo obtenido iban a "comprar campos, cultivar soja, comprar un edificio en Río de Janeiro".



Uno de los condenados por la "Masacre de Ramallo" dijo, al cumplirse 10 años de ocurrido el hecho y al recibir la libertad condicional, que su intención era robar el dinero del banco pero sin lastimar a nadie, por lo que pidió perdón a las familias de las víctimas. Se trata de Norberto Fabricio Céspedes, alias "Ojitos", quien afirmó que pasó siete años en prisión pero que, por el 2x1, se convirtieron en 9 y dos meses, lo que le permitió salir de la cárcel donde trabajó y terminó el secundario.

"El arrepentimiento viene por todos los hechos que derivaron en una catástrofe que no esperábamos porque para nosotros era un robo perfecto, era entrar y salir", expresó el convicto en declaraciones a Crónica TV.

"No queríamos que hubiera muertes", aseguró Céspedes, quien reconoció que aquel golpe era considerado por la banda como el primero de "otros objetivos más importantes dentro de lo delictivo" que tenían previsto alcanzar.

"Teníamos pensado comprar campos, cultivar soja, comprar un edificio en Río de Janeiro, Brasil", recordó.

Por último, Céspedes pidió perdón a los familiares de los fallecidos: "Si bien nosotros no matamos a nadie y fue la policía, no fuimos a lastimar a nadie, sino a buscar el dinero".

La denominada "Masacre de Ramallo" ocurrió a las 4 del 17 de septiembre de 1999 cuando un grupo de delincuentes asaltó el Banco Nación de la ciudad e intentaron escapar de la entidad en un vehículo con tres rehenes como escudos humanos.

Pero el vehículo fue baleado por la policía y en 36 segundos y medio recibió 48 impactos.

Dos de los rehenes -el gerente del banco Carlos Chávez y el contador Carlos Santillán- murieron en el acto, al igual que el delincuente Javier Hernández, en tanto que la esposa del gerente, Flora Lacave, y el ladrón Carlos "Negro" Martínez sufrieron heridas de bala de fusil FAL.

El único ileso fue el asaltante Martín Saldaña, de 22 años, quien fue capturado y alojado en la comisaría segunda de Villa Ramallo, donde horas más tarde apareció ahorcado.

En aquel momento, desde la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Nicolás dijeron que Saldaña se había ahorcado con el cotín del colchón de la celda.

En tanto, en septiembre de 2002, siete personas fueron juzgadas pero sólo por el robo al banco y la pena más dura fue para el "Negro" Martínez, condenado a 24 años de prisión.

También fue condenado a 17 años de cárcel un policía bonaerense, Aldo Cabral, por haber provisto a la banda de un handy mediante el cual los delincuentes interfirieron la radio policial.

Al ex soldado voluntario del Ejército Argentino, Jorge Aguilar -que le dio a los ladrones un pan de trotyl con el que amenazaron con hacer volar el banco-, le dieron 15 años.

Mónica Saldaña, la hermana del joven que murió en la seccional, recibió una condena de 14 años; en tanto que Céspedes, Oscar Mendoza y la remisera Silvia Vega recibieron una pena de 13.

Luego, en diciembre de 2004, siete policías fueron condenados a penas de entre 2 y 20 años de prisión por las muertes.

Oscar Parodi, suboficial principal del Comando de Patrullas de San Nicolás, recibió 20 años; el sargento del GEO Zárate-Campana, Ramón Leiva, 18; el cabo Carlos Aravena, 10 años; el cabo primero Ramón Sánchez y Sergio Susperregy, del Grupo Halcón, 6; el sargento del Grupo de Infantería de Zárate-Campana, Sergio Garea, y el comisario inspector Omar Isaías, 2 en suspenso.

El Tribunal Oral Federal 1 de Rosario consideró a la pericia balística realizada por el caso como la prueba clave para condenar a los policías que dispararon contra delincuentes y rehenes, al señalar que se hizo con "gran despliegue técnico" y "los mejores especialistas del país".

De todos los condenados en los dos juicios, dos integrantes de la banda (Martínez y Cabral) y dos de los policías (Parodi y Leiva) siguen presos, mientras que seis de los efectivos están libres y cinco de los otros delincuentes ya fueron beneficiados con la libertad condicional o salidas transitorias.

fuente:

- terra.com.ar

- telam

3 comentarios:

  1. Argentina. Pais generoso si los hay.

    El personaje este, todo un capitalista.
    En vez de pedir un presatamo al banco, por que no tomarlo, y sacar toda la plata de una.

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  2. Pensar que fue hace diez años....
    todo sucede en este país...

    amigazo...firmo con el blog de mi banda de rock
    espero puedas pasarte tmb por el blog de bangladesh...
    desde ya me hago seguidor con este blog tmb

    translatio

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  3. El delincuente dice que fue la Policía, y ésta dirá que fueron los delincuentes. Pero además de los muertos en la huída, suicidaron a otro en un calabozo.
    Esto es parte de nuestro escaso reconocimiento de las normas. Los policías hacen sociedades con los bandidos. En general, se identifican más con los malhechores que con el hombre derecho. Y las personas, cualquiera, prefiere hacer alianzas con sus iguales y en contra de la autoridad.
    Eso sucede, y es tan frecuente que lo hemos naturalizado. Este caso real es un ejemplo de lo que digo:
    Hace poco un canillita en una esquina con semáforo, recorrió todos los autos avisando que se pongan el cinto de seguridad, porque más adelante había un operativo. Recuerdo que dijimos "qué gauchito el tipo éste"... hasta que caí, que esa forma de ser servicial nos perjudica. Nos engañamos a nosotros mismos. Y lo peor es que ni yo ni los otros llevábamos el cinto pùesto. Lo cuyal significa que decimos que los "otros" no cumplen las normas, cuando somos nosotros mismos... Tal vez reste pensar que el operativo se hace a favor nuestro, para la preservación de la vida. Pero lo pensamos como si fuera mi enemigo, o será que estamos acostumbrados que se sirven de nuestros errores para recaudar... ¿habrá otra manera?

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